jueves, 5 de junio de 2008

PASADO Y PRESENTE DE LA ACTIVIDAD CHICLERA EN QUINTANA ROO


Por Carlos Chablé Mendoza

Cronista de la Ciudad de Felipe Carrillo Puerto

(Conferencia en el Foro-taller “El pasado, presente y futuro de la actividad chiclera en la zona maya de Quintana Roo” 5 junio 2008. Organizado por la Organización de Ejidos Productores Forestales de la Zona Maya, SC)

El chicle, la savia o látex del chicozapote, era conocido por los mayas en la época prehispánica con el nombre de sicté (tzictli en náhuatl) ya' (en maya). Lo extraían en pequeñas cantidades era usado en ceremonias, también servía para limpiar la dentadura, producir saliva y mitigar la sed principalmente. Para extraerlo no escalaban el árbol, lo cortaban de la misma forma pero hasta la altura que alcanzaban sus brazos. Para recoger el chicle pegaban jícaras al tronco. La resina les servía para hacer velas que usaban en ofrendas a las deidades, también para alumbrar sus casas. Los mayas y los aztecas utilizaban la madera del chicozapote en la construcción.

EL CHICOZAPOTE, UN ÁRBOL FUERTE Y GENEROSO

Al chicozapote se le considera como un árbol fuerte y generoso, se le atribuyen propiedades curativas contra la disentería y diarrea, para lo que se recomienda tomar la cocción o el macerado de la corteza como agua de uso. Las semillas contienen resinas y grasas se emplean como diurético y en algunas zonas del norte las hojas se hierven para tomarse tres veces al día como té para normalizar la presión alta. Asimismo, la infusión preparada con varias semillas se toma –una taza al día- para mitigar el dolor causado por piquete de alacrán.

La resistencia del chicozapote a los embates más fuertes del hombre y la naturaleza es excepcional, de ahí que se le considera como una de las mejores especies más para hacer la reforestación.

A partir de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (INIFAP), se descubrió que el chicozapote es una de las pocas especies capaces de sobrevivir a catástrofes naturales tan fuertes como los grandes incendios forestales ocurridos en 1988 que arrasaron amplias zonas de la selva de Quintana Roo, así como el huracán Gilberto que golpeó las costas del Golfo de México, devastando enormes áreas de bosques. A partir de dicha investigación se constató que al término de estas catástrofes, esta especie logró sobrevivir, recuperarse y regenerarse de manera natural con relativa rapidez.

CÓMO EMPEZÓ LA INDUSTRIALIZACION DEL CHICLE

Curiosamente se debe a Antonio López de Santa Anna* que el chicle que se extrae del chicozapote empezara a tener usos industriales hacia el año de 1860. Su intérprete, el norteamericano James Adams, al examinar esa sustancia elástica e insípida que masticaban los soldados mexicanos, tuvo la idea de ponerle azúcar y saborizantes artificiales, y con 50 dólares de capital inicial, fundó la Casa Adams. Durante la primera guerra mundial, las tropas americanas ya la usaban como calmante de los nervios, sustituto del tabaco y mitigante de la sed. Las primeras fábricas mexicanas de chicle se fundaron hacia 1923 y para 1928 ya las había en Alemania, Japón y Egipto.

Aunque empezó a explotarse en Quintana Roo en pequeña escala desde antes de la llegada de Othón Pompeyo Blanco en 1898**, la producción chiclera organizada se inició realmente en 1917, cuando se produjeron 45 mil kg. Al año siguiente la producción fue de 325 mil kg y siguió en aumento alcanzando los 970 mil kg el año de 1922.

En 1925 se alcanzó la cantidad de 1 millón 099 mil kg aunque también se afirmaba que llegó a 1 millón 574 mil kg. En ese entonces se pagaba 35 centavos por kg al chiclero mientras que los contratistas vendían en Belice hasta 86 centavos el kg.

LA VIDA DURA DEL CHICLERO

Los primeros chicleros llegaron a Quintana Roo hacia 1915 procedentes de Veracruz, Chiapas, Yucatán y Belice, en esa época muchas zonas productivas estaban en poder de los mayas. El primer gran contratista fue el cubano Julio Martín, fundador de la Casa Martín Martínez, cuyos campamentos estaban en las inmediaciones de Santa Cruz de Bravo, luego llegaron la compañía Wrigley’s, la Cía. Mexicana, la de Mr. Turton, la Cía. Explotadora Mexicana del coronel Nevardo de la Torre, la de Joseph F. Rihani y la de Antonio Baduy de Peto. La riqueza que generó la explotación chiclera atrajo a la zona a más de 6 mil chicleros venidos de fuera en 1929, pero era una vida dura pues el chiclero se enfrentaba a muchos peligros como mordeduras de serpientes, paludismo, la llamada ulcera del chiclero producida por la picadura de la mosca en la oreja, eran igualmente fatales las caídas que podían sufrir al estar picando a gran altura. El alcoholismo fue también un serio problema causante de accidentes mortales al grado de que fuera prohibida la venta de licores fines de 1929.

Fue hasta 1935 cuando la situación de los chicleros empezó a mejorar con la llegada del general Rafael E. Melgar como gobernador del Territorio pues impulsó el cooperativismo con el objetivo de librar a los chicleros de los intermediaristas en la venta del chicle ofreciendo la oportunidad de vender directamente al agente.

EL AUGE

El primer auge en la producción chiclera en Quintana Roo fue en la temporada de 1929 cuando se alcanzó una producción de 2 millones 390 mil 926 kg.

La riqueza generada atrajo todo tipo de comerciantes ambulantes que intercambiaban mercancías por chicle o bien vendían diversos artículos de primera necesidad y otros suntuarios, así llegaron a los pueblos escopetas, pistolas y municiones, whiskys, laterías, cigarrillos, sedas, joyas, maquinas de coser, linternas eléctricas, fonógrafos y molinos de carnes alemanes.

Esta producción chiclera de Quintana Roo convirtió a México en uno de los primeros productores mundiales del látex, pero al participar en los mercados internacionales se vio afectado también por la crisis económica mundial de 1929 cayendo la producción terriblemente a partir de ese año a consecuencia de la baja en el precio del chicle, así de mas de 2 millones de kg alcanzados en ese año la producción fue declinando año con año hasta llegar a los 302 mil kg en 1934. Con esta caída se vinieron abajo también los poderes de caciques y contratistas, entre ellos el general Francisco May que incluso ese año tuvo que abandonar Santa Cruz yéndose a vivir a Peto.

Para 1940 el gral. Melgar logró formar la Federación de Cooperativas agrupando 76 sociedades de las cuales 48 se dedicaban a la extracción del chicle.

En 1944, durante la gestión del gobernador del Territorio, Margarito Ramírez, la producción disminuyó y de las más de 40 cooperativas que impulsó el gral. Melgar solo quedó 20 en 1955. Se dice que Ramírez usó sus fondos para negocios particulares pues el ocupaba la presidencia de la Federación de Cooperativas.

NUEVOS AUGES Y NUEVAS CAIDAS

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial la producción aumentó nuevamente y alcanzó niveles aún mas altos llevando al Territorio a un nuevo auge económico, pues se registró en 1942 una producción de 3 millones 876 mil 265 kg de chicle la cifra más elevada en toda la historia de la producción del chicle. Esta fue vendida al agente beliceño Robert S. Turton y las empresas norteamericanas Beech Nutt Co., W. Wrigler Jr. Co., American Chicle y Clark BROS. Chening Gum Co.

Un nuevo repunte se dio en los años 60 y vale la pena recordar que en 1967, cuando fue nombrado gobernador del territorio Javier Rojo Gómez, se inició la corrección de una serie de anomalías y la corrupción existente en la actividad misma que afectaba a los chicleros. En 1968 miembros de las cooperativas de Nohbec y Petcacab, entre otras, protestaron por los raquíticos remanentes y utilidades recibidos al final de la temporada. Quedaban en ese entonces 17 cooperativas y la Secretaría de Industria y Comercio comenzaba a interesarse por la problemática de los chicleros.

El proceso saneador prosiguió y luego de una asamblea de cooperativados realizada en Felipe Carrillo Puerto en la que se renovaron los consejos de administración y vigilancia de la Federación de Cooperativas, el 21 de marzo de 1969 fue nombrado José Asencio Navarrete como el primer quintanarroense que ocuparía el cargo de gerente general de esa organización y con ello comenzó una época de limpieza y diálogo. Se aumentaron los llamados anticipos, se pagaron los seguros de vida que desde hacia dos años no se pagaban y comenzaron a entregarse los remanentes con eficacia y honestidad. Los ingresos por kilogramo rebasaron los 15 pesos y el seguro de vida se elevó de 2 mil a 5 mil pesos, la temporada 70-71 subió el precio del kg de chicle a mas de 16 pesos y el seguro de vida a 10 mil pesos, se construyeron las casas del chiclero en Chetumal y Carrillo Puerto.

Otro dato importante a destacar es que el precio del chicle que permaneció estancado por muchos años pudo aumentar gracias a la coordinación de la Federación y el Banco Nacional de Comercio Exterior arrancando mejores precios y sobreprecios al monopolio de la Wringley. Los estímulos se reflejaron en un nuevo auge en la producción y fue significativo pues si en la temporada 1967-68 se produjeron 571 mil 868 kg en la de 1972-73 la producción llegó a un millón 4 mil 637 kg de chicle.

Como se verá la actividad chiclera en Quintana Roo, en la década de los años 20 del siglo pasado, fue el pilar de la economía del territorio, luego tuvo auge con la segunda guerra mundial y otro repunte significativo a fines de los 60 con la labor de Asencio Navarrete misma que valdría la pena analizar detenidamente en otra oportunidad.

En resumen, durante más de 100 años los productores de chicle en Quintana Roo han enfrentado altas y bajas. La caída en el precio en los mercados internacionales y la competencia de las gomas de mascar sintéticas llevaron a los ejidos chicleros a enfrentar crisis económicas importantes. Por décadas se vendió el chicle natural, básicamente a Japón, después la goma base.

EL FUTURO

Según se indica en nota informativa fechada en Chetumal, Quintana Roo el 25 de abril de 2008 del periódico El Universal (una entrevista al gerente del Consorcio Cooperativo de Productores y Exportadores en Forestería, Gerardo Ramírez Aguilar) el chicle de Quintana Roo se presentó por primera ocasión en Europa en 2007, y este año 2008 en la Fiofach, una de las ferias internacionales más grande de productos orgánicos, en la que participan negocios de todo el mundo. El chicle fue incluido entre los 20 primeros productos más novedosos de dicha feria, Alemania, Inglaterra, Grecia, Canadá y Estados Unidos son los países que mostraron mucho interés en este producto quintanarroense.

Se recuerda en la nota que por el paso del huracán “Dean”, en agosto de 2007, la producción del látex descendió al pasar de entre 180 a 200 toneladas por temporada a sólo 40 toneladas en el ciclo 2007-2008, producción que fue comercializada en Japón.

Como un comentario adicional pero igualmente importante les diré que en marzo del año pasado se convocó al Primer Concurso de La Pieza Histórica del Municipio organizado por el Museo Regional de la Música del Ceqroode, A.C. en coordinación con el Ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto.

El concurso se convocó con el fin de que las nuevas generaciones conozcan la historia de la región a través de la exposición de piezas, fotografías, herramientas, documentos, vestidos o cualquier otro utensilio de valor histórico. Se registraron 48 piezas diferentes y curiosamente el primer lugar lo obtuvo la sra. Florentina Can Chí, de Uh-May, con el registro de un conjunto de piezas relacionadas directamente con la actividad chiclera consistente en diversos enseres para campamento, herramientas, discos y fotografías del año de 1946, todas estas piezas pertenecientes a su familia con toda una historia que nos da una idea de la gran importancia que tuvo en su tiempo esta actividad.

* Ponencia desarrollada en el Foro-taller “El pasado, presente y futuro de la actividad chiclera en la zona maya de Quintana Roo” realizado el 5 de junio de 2008. Fue organizado con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente por la Organización de Ejidos Productores Forestales de la Zona Maya, SC

Fuentes:

- La lengua de chicleros y tumbadores en Quintana Roo. Autor: Raúl Arístides Pérez Aguilar. 49 Congreso Internacional del Americanistas (ICA) 7-11 julio 1997.

- Gerencia del Programa Nacional de Reforestación/Revista electrónica México Desconocido.

- Periódico El Universal del 25 de abril de 2008.

- Sección del Cronista. Pagina electrónica del H. Ayuntamiento 2005-2008

- Enciclopedia de Quintana Roo, Tomo III

- La rebelión de los mayas y el Quintana Roo chiclero, de Jorge González Durán 1974.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me agradó su texto. Es iulstrativo de lo que se ha hecho en Quintana Roo por el chicle."Estas calles deberían ser de oro", me dijo un chiclero viejo hace algunos años y en ese momento no entendí por qué, hoy lo sabemos. La actividad chcielra dejó riquezas enormes en Quintana Roo, pero nadie hoy día se acuerda de los chicleros. Habrá que hacerles un monumento. ¿Nop cree?
Un abrazo.
Raúl Arístides
rauperez@uqroo.mx

CONSEJO DIRECTIVO dijo...

GRACIAS MAESTRO, MUY AMABLES SUS COMENTARIOS Y SÍ, CREO JUSTO HACERLES UN MONUMENTO

Anónimo dijo...

Maestro Carlos Chablé Mendoza, tiene mucha razón, soy una ínfima parte de esta historia, laboré en la Impulsora y Exportadora Nacional filial comercial del Banco Nacional de Comercio Exterior en el periodo de 1971 a 1980, ahí conocí a Don José Asencio Navarrete, quien fuera uno de los primeros Senadores de la república ya constituido Quintana Roo como estado libre y soberano, lástima que no fué favorecido para ser el gobernador del estado, tiene razón, hay que hablar sobre su funcuón al frente de la Federación, muchas felicidades

Carlos Villarreal Victorio
vivicarlosg@hotmail.com

Anónimo dijo...

....soy del ejido de x-hazil.......ciertamente y como reprensentate de mi cultura pienso no esta actividad se ha estado perdiendo y un monumento no seria mala idea...sin embargo creo que todavia se puede hacer algo mas que eso, por que es una forma de vida de nuestros pueblos y es nuestra tradicion, seria fantastico restablecerla.
gracias y felicidades por su publicacion.

agustin53547 dijo...

Los chicleros, como los henequeneros, fueron puntales en el desarrollo de la Peninsula, haciendo ganar fortunas inmensas, sobre todo a extranjeros. Merecen estos hombres todo el reconocimiento por tanto esfuerzo, sudor y sangre que dejaron en su trabajo, duro y peligroso como pocos.