lunes, 28 de julio de 2008

La “Guerra de Castas”


HACIA UNA REVISION CRÍTICA DE LA HISTORIA

Por Carlos Chablé Mendoza

Cronista de Felipe Carrillo Puerto

El 26 de julio de 1847, fue fusilado Manuel Antónimo Ay, líder maya de Chichimilá, en el atrio de la iglesia del barrio de Santa Ana en Valladolid. Junto con otros dirigentes mayas preparaba un levantamiento contra el gobierno de Yucatán que era conducido por descendientes de los españoles. Cientos de mayas fueron traídos de los alrededores para que presenciaran el fusilamiento como escarmiento, pero la medida represiva solo trajo consecuencias más graves para el gobierno yucateco pues con la ejecución de Ay solo anticiparon la llamada “Guerra de Castas”.

Se cree que nació en Chichimilá alrrededor de 1802, era dirigente natural de la región en la que se encontraban los pueblos mayas de Dzitnup, Tekom, Xocen y Tixhualahtun. Desde muy joven llegó a ser un personaje importante de su comunidad, había participado como otros caciques mayas en las luchas internas por el poder que entablaban entre sí los políticos yucatecos y en las que los indígenas engrosaban sus respectivas filas engañados por promesas que luego nunca se cumplirían. Hasta antes de su detención había sido un activo organizador del levantamiento maya, reunió fondos y tenía preparados varios contingentes mayas listos para la insurrección. Fue acusado por el alcalde de Chichimilá Antonio Rejón y su detención fue ordenada por el coronel Eulogio Rosado, se dice que el proceso en su contra duró del 21 al 25 de julio.

El 30 de julio de 1847, como respuesta al fusilamiento de Manuel Antonio Ay, fuerzas rebeldes que encabezaba Cecilio Chí atacaron Tepich con lo que inició el levantamiento maya que el gobierno yucateco bautizó como “Guerra de Castas”. Duró más de medio siglo pues las tropas federales mexicanas solo lograrían tomar Noj Kaaj Santa Cruz Balam Naj, la capital de los mayas rebeldes, hoy Felipe Carrillo Puerto, hasta el 3 de mayo de 1901.

ANTECEDENTES DE LA GUERRA

Nuestra región, la península de Yucatán, era considerada por los españoles después de la invasión y conquista como un lugar lamentablemente pobre en comparación con las ricas regiones mineras de México y Perú. Por ello, nuestros abuelos soportaban la explotación que ejercían sobre ellos los colonos, los encomenderos, las autoridades, los soldados y los curas que peleaban agresivamente entre ellos solo por ver de quedarse con la única fuente de riqueza de Yucatán: la fuerza de trabajo de los mayas.

Estos explotadores extraían a la población maya la mayor cantidad de esfuerzos y riqueza que podían con su ambición. Sus eternos pleitos internos eran solo por obtener más control sobre los mayas y al mismo tiempo los españoles consideraban a los indígenas como flojos aunque vivían a costa del esfuerzo, conocimiento, habilidades y paciencia de nuestros ancestros mayas.

Ante esta situación, la principal forma de resistencia de los mayas fue siempre la evasión a la selva, refugiándose en ella se sentían como pez en el agua, alejándose de los centros de dominio español, de los pueblos de encomienda para vivir en sus milpas o en los pueblos que formaban los fugados en lugares muy lejanos como eran las selvas de la parte mas meridional de la península donde resistían los mayas Cehaches, chenes, canules, lacandones, mopanes y del Petén con los mayas itzaes.

Debemos recordar que los españoles tardaron 150 años en someter a los mayas del Petén Itzá , esto fue en 1697. Aquel lugar era como una isla en medio de un mar colonial, y cuando cayeron los itzaes se dejó de tener ese sitio que permitía la articulación de los mayas y desde donde los que escapaban podían mantener comunicación e incluso intercambio comercial con los que se quedaban en las localidades gobernadas por los blancos.

EL LEVANTAMIENTO DE JACINTO CANEK Y LA “GUERRA DE CASTAS”

Imaginemos a aquellos antiguos que decidieron escapar del dominio español y lo que pasaron algunos junto con sus familias, sus peripecias en la montaña. Algunos regresaban, por la fuerza o la persuasión, a los pueblos dominados por los ts’uules (españoles), y que en muchos casos escaparon de nuevo ante las promesas incumplidas y las excesivas cargas de trabajo. Esto nos permitirá comprender aquella venerable tradición maya de moverse constantemente a la selva y explicarnos también el exitoso levantamiento y resistencia maya iniciada en 1847 contra el gobierno yucateco y mexicano que duró casi medio siglo.

Cuando en 1697 deja de existir el Petén como isla de resistencia ya no había a donde ir, los hombres y mujeres que escapaban de la esclavitud de las haciendas, de los trabajos forzosos y los repartimientos y otras formas de explotación a los que se sumaba el despojo de sus tierras, se terminó también la migración como alternativa de resistencia. Al huir de los explotadores ¿a dónde irían? Por eso, unas de las consecuencias de la conquista del Petén, no calculada por los españoles, fueron precisamente el levantamiento de Jacinto Canek, el 19 de noviembre de 1761, en Kisteil y, Ochenta y seis años después, el estallido de la gran rebelión maya, la mal llamada “Guerra de Castas” que inició el 26 de julio de 1847 liderada por Cecilio Chí, Jacinto Pat y Bonifacio Novelo, entre otros caudillos.

Estas acciones libertarias permitieron a nuestros abuelos abrir nuevamente los caminos de la selva y establecerse en regiones de refugio y resistencia, lejos de los españoles, pero en el caso del levantamiento iniciado en 1847 se llegó a crear un señorío maya independiente en medio de la inmensa vegetación de esta región sur oriental de la península que hoy conocemos como Quintana Roo.

GUERRA INCONCLUSA

Aunque la historia oficial registra que en noviembre de 1901 el dictador Porfirio Díaz la creación del territorio de Quintana Roo e informa que los mayas rebeldes han sido dominados, debemos recordar que hasta el 13 de abril de 1933 el teniente maya Evaristo Sulub enfrentó en Dzulá la entrada de los Batallones federales 36º y 42 º que fueron enviados a reprimir un levantamiento indígena.

O sea que esta guerra entre mayas y ts’uules nunca llegó a un armisticio y menos a una reconciliación, quedó inconclusa, latente, pendiente y aunque las condiciones de vida del pueblo maya han cambiado en los últimos 161 años aun seguimos siendo víctimas de formas nuevas de explotación económica, de dominación cultural y de la discriminación.

Por ello, hacer un homenaje a don Manuel Antonio Ay este 26 de julio de 2008, es también una buena ocasión para recordar que depende de las nuevas generaciones de mayas, de los hijos mas claros de nuestro pueblo, de los estudiosos e intelectuales mayas, hacer una revisión critica para retomar el hilo de nuestra historia hasta lograr el ejercicio de nuestros derechos a la libre autodeterminación y autonomía, al desarrollo integral, justo y con identidad maya, derechos que son reconocidos en el Convenio 169 de la OIT y más recientemente en la Declaración de la ONU sobre derechos de los pueblos indígenas .

  • Conferencia en el evento realizado en Tihosuco el 26 de julio de 2008 con motivo del 161 aniversario del inicio de la Guerra de Liberación del Pueblo Maya.

Bibliografía:

-Caminos en la selva, Laura Caso Barrera. 2002

-Caminos de la resistencia maya, Federico Navarrete Linares. Revista Desacatos.2003

- Enciclopedia de Quintana Roo. T-1. 1998